El gato que sobrevivió dónde nadie más pudo
Oskar, más conocido como “Sam el Inhundible”, fue un gato cuya increíble capacidad de supervivencia lo convirtió en una auténtica leyenda durante la Segunda Guerra Mundial. Su historia comenzó en 1941 a bordo del acorazado alemán Bismarck, uno de los buques más temidos de la Kriegsmarine. Nadie sabe con certeza cómo llegó allí, pero como muchos barcos de la época, el Bismarck tenía un gato a bordo para controlar plagas y ofrecer un pequeño consuelo a la tripulación en medio de la guerra.
El 27 de mayo de 1941, tras una intensa persecución naval, el Bismarck fue hundido en el Atlántico Norte. Más de dos mil marineros perdieron la vida en aguas heladas. Entre los escasos supervivientes, los marineros del destructor británico HMS Cossack encontraron una escena inesperada: un gato blanco y negro, empapado y exhausto, aferrado a una tabla flotante entre los restos del naufragio. Contra toda lógica, seguía con vida. Fue rescatado y bautizado como “Oscar”, siguiendo el código naval para la letra O, aunque pronto sería conocido como Unsinkable Sam.

Sam pasó entonces a formar parte de la tripulación del HMS Cossack, pero la guerra volvió a ponerlo a prueba. En octubre de 1941, el barco fue alcanzado por un torpedo alemán en el Atlántico. El buque quedó gravemente dañado y acabó hundiéndose días después mientras era remolcado. Una vez más, Sam sobrevivió al desastre y fue rescatado entre los náufragos, reforzando su fama de animal “bendecido” por la suerte.
Tras este segundo naufragio, Sam fue trasladado al portaaviones HMS Ark Royal, irónicamente uno de los buques que había participado en la persecución del Bismarck. Pero el destino aún no había terminado con él. Apenas unas semanas después, en noviembre de 1941, el Ark Royal fue torpedeado por un submarino alemán y se hundió en el Mediterráneo. Sam volvió a ser rescatado con vida, esta vez flotando serenamente sobre un tablón, aparentemente ileso, como si el caos del mar no pudiera alcanzarlo.
Después de sobrevivir a tres hundimientos en menos de un año, la Marina británica decidió que Sam ya había cumplido con creces su deber. Fue retirado del servicio activo y llevado primero a la oficina del Gobernador General en Gibraltar y más tarde a un hogar tranquilo en el Reino Unido, donde pasó el resto de su vida lejos del estruendo de la guerra y las olas embravecidas. La historia de Sam el Inhundible se transmitió entre marineros como una mezcla de asombro y superstición. Más allá de la anécdota, su figura se convirtió en un símbolo de resistencia, esperanza y supervivencia frente a la destrucción. En medio de uno de los periodos más oscuros de la humanidad, aquel pequeño gato recordó que incluso en el caos absoluto, la vida puede aferrarse con una fuerza inesperada.

Existen muchas más historias de héroes animales que merecen ser contadas. Perros, gatos y otros animales que, con su lealtad, valentía o simplemente siendo ellos mismos, han cambiado el mundo y nuestras vidas.
En GUAW creemos que los animales son héroes cotidianos, compañeros inseparables y parte esencial del planeta que compartimos. Cuidarlos, respetarlos y darles el lugar que merecen es nuestra forma de agradecer todo lo que nos dan. Porque ellos no solo forman parte de nuestra historia… son nuestros héroes y los queremos en nuestras vidas.



