Hachikō el perro héroe animal

Héroes animales: Hachikō

Esperó a su dueño cada día durante 10 años

Hachikō fue un perro de raza akita nacido en noviembre de 1923 en la prefectura de Akita, al norte de Japón. Poco después fue adoptado por Hidesaburō Ueno, un respetado profesor de ingeniería agrícola en la Universidad Imperial de Tokio. Desde el primer día se creó entre ambos un vínculo profundo y silencioso, basado en la rutina y la confianza. Cada mañana, Hachikō acompañaba al profesor hasta la estación de Shibuya, observándolo desaparecer entre la multitud antes de regresar a casa. Por la tarde, puntualmente, volvía a la estación para esperarlo y caminar juntos de vuelta.

El 21 de mayo de 1925, la rutina se rompió de forma trágica. El profesor Ueno sufrió una hemorragia cerebral mientras impartía clase y falleció repentinamente. Hachikō, ajeno a la noticia, acudió esa tarde a la estación como siempre. Esperó. Y volvió a esperar al día siguiente, y al siguiente, sin saber que su dueño nunca regresaría.

Aunque fue acogido por familiares y antiguos conocidos del profesor, Hachikō escapaba una y otra vez para regresar a Shibuya. Día tras día, bajo el sol, la lluvia o la nieve, se sentaba frente a la estación exactamente a la hora en que llegaba el tren de su amo. Durante casi diez años repitió el mismo gesto, con una constancia que empezó a llamar la atención de viajeros, comerciantes y trabajadores de la zona.

Con el tiempo, los vecinos comenzaron a reconocerlo, a alimentarlo y a protegerlo. En 1932, un antiguo alumno del profesor Ueno publicó un artículo sobre Hachikō en un periódico nacional, y la historia se difundió por todo Japón. Hachikō pasó de ser un perro anónimo a un símbolo vivo de lealtad y amor incondicional. En 1934, mientras aún vivía, se inauguró una estatua de bronce en su honor frente a la estación de Shibuya, y el propio Hachikō estuvo presente en la ceremonia.

Hachikō murió el 8 de marzo de 1935, cerca de la estación donde había esperado durante casi una década. Tenía once años. Su cuerpo fue conservado y hoy se exhibe en el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia de Japón, mientras que la estatua de Shibuya se ha convertido en un punto de encuentro y en un lugar de memoria.

La historia de Hachikō trascendió fronteras y generaciones. Más allá del tiempo y la cultura, sigue recordándonos la fuerza de la fidelidad, la constancia del amor y la capacidad de los animales para amar sin condiciones, incluso cuando la esperanza parece imposible.

Hachikō el perro héroe animal

Existen muchas más historias de héroes animales que merecen ser contadas. Perros, gatos y otros animales que, con su lealtad, valentía o simplemente siendo ellos mismos, han cambiado el mundo y nuestras vidas.

En GUAW creemos que los animales son héroes cotidianos, compañeros inseparables y parte esencial del planeta que compartimos. Cuidarlos, respetarlos y darles el lugar que merecen es nuestra forma de agradecer todo lo que nos dan. Porque ellos no solo forman parte de nuestra historia… son nuestros héroes y los queremos en nuestras vidas.

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